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Los pueblos más románticos de Castilla y León para escaparte este San Valentín

Atardeceres únicos, paisajes inolvidables y conjuntos histórico-artísticos con los que viajar al pasado. Sin duda, Castilla y León comprende un bello escenario donde celebrar el amor este San Valentín. Y, como hay muchos rincones para elegir, te hacemos una selección provincia por provincia con los pueblos y entornos naturales más fascinantes y románticos.



León, intimidad en mitad de El Bierzo


El Bierzo conforma una comarca cautivadora, repleta de pueblos que merece la pena visitar en cualquier época del año. Pero algunos de ellos pueden conformar el destino perfecto en una fecha tan destacada, ya que en pareja se disfruta doblemente.


Peñalba de Santiago.
Peñalba de Santiago.

Un municipio imprescindible para muchos y perteneciente al club de Los Pueblos más bonitos de España, es Peñalba de Santiago. Ofrece un ambiente íntimo ideal. Y más en esta época del año, que está menos concurrido por turistas y peregrinos. Para visitarlo no hace falta realizar ningún plan por adelantado. Tan solo basta con pasear por sus calles, disfrutando del aire de montaña y la peculiaridad de sus vías empedradas o sus caseríos de arquitectura rural berciana, con tejados de pizarra y toscos corredores de madera.


Las Médulas.
Las Médulas.

Para los amantes de la montaña y la naturaleza es de visita obligada Las Médulas, un tesoro declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus panorámicas y el simple sonido de la fauna y flora que componen esta maravilla constituyen un verdadero placer para los sentidos. Además, en pareja se puede disfrutar por partida doble. ¡Eso sí! Recomendación: llevar ropa y calzado cómodo, agua, comida, un teléfono móvil y protector solar, que el frío invierno leonés puede ser traicionero.


Castillo de Ponferrada.
Castillo de Ponferrada.

Los castillos son una de las edificaciones que más nos transportan a tiempos pasados de una manera romántica. Y uno de los más destacados, no solo de la provincia, sino de toda la Comunidad, es el de los Templarios, en Ponferrada. Este abre de martes a domingo, de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00. Tal vez la hora de la comida es, precisamente, un buen momento para entrar en alguno de sus restaurantes o callejear por la ciudad, descubriendo la Basílica de la Encina, la Calle del Reloj y su torre, la Plaza del Ayuntamiento, su Casa Consistorial o La Real Cárcel, que hoy en día es también sede del Museo del Bierzo.


Salamanca, para los "corazones verdes"


Considerada como “el corazón verde de Salamanca”, la Sierra de Francia se erige como una de las zonas con más atractivos turísticos, tanto en cada uno de sus pueblos, como en las rutas que los rodean y los unen.


La Alberca es un pueblo que enamora. De principio a fin. Adentrarse en sus calles sinuosas y estrechas sorprende desde el primer minuto, enmarcadas además por viviendas de muros de piedra o adobe con travesías de madera. Si su paisaje inspiró a grandes artistas como Joaquín Sorolla, Manuel de Unamuno o José Ortiz Echagüe, recorrerlo en San Valentín no podía parecernos más emocionante y romántico, ¿verdad?


La Alberca
La Alberca

Otro de los pueblos imprescindibles es Mogarraz. Localizado entre los tupidos bosques de la Sierra de Francia, su aislamiento ha favorecido a que sea una de las poblaciones que mejor ha podido conservar su arquitectura y tradiciones. La villa, declarada Conjunto Histórico Artístico en 1998, ofrece al visitante (o visitantes, en este caso) un entramado de callejuelas y pasadizos compuesto por escudos pertenecientes a antiguos linajes e incluso a la Inquisición, originales dinteles con grabados religiosos, cruceros y fuentes. Aunque lo que realmente llama la atención del municipio charro, es la exposición de retratos que adornan las fachadas de las casas en las que habitaron los lugareños retratados.


Y no podemos irnos sin visitar San Martín del Castañar. Es otra de las localidades que mantiene intacta su arquitectura serrana, pero al no ser tan conocida como las dos anteriores, permite un paseo más tranquilo e íntimo por sus calles. Además, tiene dos monumentos que marcan diferencia: una plaza de toros en piedra (una de las más antiguas de España) y una fortaleza medieval, conocido como el Castillo de la Biosfera, debido a que acoge el Centro de Interpretación y Recepción de Visitantes de la Reserva de la Biosfera de las sierras de Béjar y Francia. Su Plaza Mayor, la Iglesia de San Martín de Tours, las ermitas del Humilladero y del Socorro o su Puente Romano son otros de los imprescindibles para realizar un paseo completo y sacar el máximo partido a la visita.



Zamora y sus atardeceres inigualables de los Arribes


Si hay una zona repleta de miradores, esa es el parque natural de Arribes del Duero. Este extensísimo lugar ofrece una amplia oferta de ocio, tanto en lo referente a sitios de visitar, como en cuanto a las diferentes actividades que se pueden realizar. Un plan perfecto para las parejas más aventureras.


Comencemos por Fermoselle. Sus calles angostas y sinuosas en demasía ascienden con dificultad sobre el desnivel en el que se asientan y permiten apreciar unas vistas impresionantes del Duero en el proceso momento en el que dibuja La Raya antes de perderse en Portugal buscando el Océano Atlántico.

Además, ¿existe algo más romántico que un bonito atardecer? Porque en Fermoselle hay para elegir desde dónde verlo, a cada cual más espectacular. Desde el Mirador de El Torojón, hasta el Mirador de las Escaleras, pasando por el del Castillo, el del Terraplén o el de Las Peñas.



Mirador "El Torojón"
Mirador "El Torojón"

Para los que prefieren estar más en contacto con la naturaleza, recomendamos Abelón y su espectacular cascada, donde tres torrentes de agua se despliegan como un abanico para mostrar la belleza más pura de la naturaleza. El camino para llegar hasta ella tampoco es para perdérselo, comenzando desde la plaza de la iglesia. Durante el recorrido, se pueden contemplar varios tipos de aves en un entorno natural declarado Zona de Especial Protección para las Aves. Además, es de parada obligatoria la Peña de la Campana, una enorme y curiosa formación rocosa perfecta para presumir de fotos en Instagram.


Y para tomarse un tiempo, descansar y, simplemente, disfrutar de las vistas, no se nos ocurre plan mejor que acercarse al Mirador de las Barrancas, en Fariza. Situado a medio distancia entre Fermoselle y Miranda do Douro, se accede a él desde el municipio zamorano, tomando las indicaciones a la ermita de la Virgen del Castillo, por una pista estrecha. Desde ella arranca un sendero de 500 metros hasta el mirador, el cual cuelga sobre unos peñascos en la confluencia del regato del Picón con el Río Duero.


Segovia... y fueron felices para siempre


Magia y amor muchas veces van de la mano. Y la provincia de Segovia es el lugar perfecto donde encontrarlos, con pueblos que hacen volar la imaginación y dignos de un final de cuento de hadas. Uno de estos rincones mágicos son los pueblos rojos, negros y amarillos. Una ruta que comprende nueve municipios de la Sierra de Ayllón donde los colores cambiantes de la tierra se imprimen en la piedra y a su vez en una pintoresca arquitectura popular. Entre ellos destacan El Muyo, "pueblo negro", Madriguera, "pueblo rojo", y Alquité, "pueblo amarillo".


El Muyo
El Muyo

Otro famoso pueblo segoviano con el que viajarás al pasado es Pedraza, una pequeña villa medieval amurallada, declarada Conjunto Monumental. Destaca por ser uno de los rincones más bonitos de España. El acceso a Pedraza únicamente es posible a través de la Puerta de la Villa. Precisamente al lado de esta puerta se ubica la Cárcel de la Villa, integrada en la muralla. En la plaza Mayor de Pedraza, un lugar único por su forma irregular y cargado de historia, se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista que es el único templo que se conserva abierto al culto en la actualidad. Otro de los monumentos de interés es el castillo, situado en una gran explanada, y la ermita de Nuestra Señora del Carrascal. Otro de los grandes atractivos de esta villa son los Conciertos de las Velas.


Es difícil elegir entre tan bellos pueblos como tiene la provincia segoviana. i a un magnífico Conjunto Histórico-Artístico le sumas un incomparable entorno natural tienes como resultado un municipio como el de Maderuelo. Esta villa segoviana situada sobre una gran colina, rodeada por el embalse de Linares, constituye una parada obligatoria al estar considerado, además, como uno de los pueblos más bonitos de España.Y no es para menos. Ya desde la lejanía se puede intuir lo que una vez arriba se confirma: un pueblo con encanto medieval que ha llegado hasta nuestros días.



Soria, la provincia que inspiró los versos de Machado


En la provincia de Soria os esperan valles, nacimientos de ríos y sendas infinitas además de pueblos medievales, rodeados de naturaleza y arte románico. Os animamos a descubrir la belleza de El Burgo de Osma que fue declarado Conjunto Histórico-Artístico; a conocer la grandeza de Medinaceli, que destaca por su castillo árabe y su talla del Cristo de Medinaceli; Almazán y su iglesia de San Miguel; y la iglesia de Nuestra Señora del Rivero y el popular puente medieval de 16 ojos de San Esteban de Gormaz.



Seguro que os enamoráis de las vistas que encontraréis desde la fortaleza califal de Gormaz, pero también estamos convencidos de que os encantaría que el tiempo se detuviese en las calles de Rello, Berlanga de Duero o Yanguas. Para los amantes de la naturaleza existen lugares de alto interés paisajístico y natural que ver en la provincia de Soria como la Sierra de Urbión, la Fuentona, la Laguna Negra y el Parque Natural del Cañón del Río Lobos.




Y lugares históricos emblemáticos como el asentamiento de Numancia, el yacimiento celtíbero más extenso e importante encontrado hasta la fecha, y el yacimiento de dinosaurios donde es frecuente que se realice la conocida como ruta de los ictitas. Y todo ello acompañado por una gastronomía deliciosa en la que destaca su mantequilla y los torreznos.


Ávila, para los corazones indecisos


Si decides escaparte con tu pareja a tierras abulenses debes saber que, además de comer extraordinariamente bien, encontraréis localidades con un encanto muy especial, tanto por su inconmensurable patrimonio cultural y artístico como por un entorno inigualable. Y es que el de Ávila es un territorio lleno de maravillosos contrastes que se plasman en sus cinco comarcas y en todos y cada uno de sus 248 municipios. Merece la pena perderse por los cascos históricos de Arévalo, Piedrahíta, Guisando, Bonilla de la Sierra y Madrigal de las Altas Torres, que cuentan con la calificación de Bien de Interés Cultural con la categoría de conjunto histórico.



Mención especial también merecen Las Navas del Marqués, Arenas de San Pedro, Candeleda, El Barco de Ávila, El Tiemblo y Mombeltrán. Pero también te animamos a descubrir otros rincones como Muñico, Casasola, Gallegos de Sobrinos o Cillán que ofrecen, con el sello inconfundible de sus construcciones a base de piedra, madera y hierro, un ejemplo de una arquitectura de auténtico sabor popular.


Imprescindible también la visita al castro de Las Cogotas en Cardeñosa, el de la Mesa de Miranda en Chamartín de la Sierra y el de Ulaca en Solosancho. Además, si ambos sois amantes de la naturaleza encontraréis en la provincia abulense un auténtico paraíso. Las altas cumbres de la Sierra de Gredos (techo de Castilla y corazón pétreo de España como lo definiera Unamuno) son el emblema natural por excelencia de la provincia.


Valladolid entre vinos, libros y atardeceres


Buen vino, un rico lechazo, atardeceres espectaculares y castillos que brotan de la tierra como gigantes en las llanas tierras vallisoletanas. Todo esto y mucho más puedes encontrar en una escapada de fin de semana por esta provincia. Pero, si hablamos de lugares románticos o perfectos para disfrutar en pareja, Urueña y la Ribera de Duero se encuentran primeros en la lista.


Urueña atardecer
Atardecer en Urueña

¿Y, por qué? Pues en Urueña hay varios motivos, si os gusta la lectura, os encontraréis con un pueblo que cuenta con más librerías que bares, siendo la única "Villa del Libro" de España. Todo ello resguardado en un casco urbano rodeado por una muralla, la mejor conservada de la provincia, y elevado sobre un cerro que le otorga unas vistas privilegiadas, especialmente al atardecer, cuando subido a lo alto de la muralla podrás observar una romántica puesta de sol sobre la infinita llanura de Tierra de Campos.


Castillo de Peñafiel
Castillo de Peñafiel

De la Ribera de Duero, solo con mencionar su extraordinario vino tinto ya puede uno hacerse la idea de que va el asunto. Y es que la conocida como "Milla de Oro" de esta famosa Denominación de Origen recorre numerosos pueblos de la provincia, regando esta zona de prestigiosas bodegas, balnearios y spas donde podrás desconectar y disfrutar de uno de los productos estrella de Castilla y León. Pueblos como Peñafiel y su poderoso castillo, Valbuena de Duero y su balneario situado en un monasterio cisterciense del siglo XII, o Curiel de Duero, el municipio con más castillos por habitante de España.


Palencia, para los enamorados del arte


Si la flecha de Cupido ha apuntado hacia la provincia palentina, encontrarás una tierra de contrastes entre el montañoso norte y la Meseta del sur. Pero da igual cuál elijas, ya que las dos tienen lugares dignos de ser inmortalizados en una foto en pareja, especialmente si son amantes del arte.


El pajarón de Campos
Iglesia de Amusco conocida como "El Pajarón de Campos". Foto: @correuret

Del sur de Palencia, habría que destacar Autilla del Pino y su mirador, donde tendrás una buena panorámica de todo este territorio salpicado de pequeños pueblecitos y sus iglesias apuntando al cielo. Unos templos que, en la Tierra de Campos de Palencia, adquieren proporciones inmensas, siendo auténticas catedrales que destacan en municipios que no superan el medio millar de vecinos, como ocurre en Támara de Campos, Amusco, Villalcázar de Sirga o Santoyo, entre otros muchos...


Claustro de San Andrés del Arroyo
Claustro de San Andrés del Arroyo

Todo esto, sin dejar de mencionar la otra gran gesta artística de Palencia: la concentración de iglesias románicas más importante de Europa. Una preciosa ruta que viaja desde el románico del Camino de Santiago de Frómista, a la Montaña Palentina de Aguilar de Campoo, pasando por la comarca de La Ojeda con el monasterio de San Andrés del Arroyo o la espectacular fachada sur de la iglesia de Moarves de Ojeda.


Burgos, una cita entre cascadas


De la provincia burgalesa podría decirse que cualquier comarca que elijas te dejará con un buen sabor de boca. Ya sea por su rica gastronomía de prestigiosos vinos, carnes, sin olvidar su icónica morcilla, o por sus impresionantes paisajes de cascadas, montañas y pueblos llenos de historia y monumentos.


Que ver de la provincia de Burgos
Ermitas y puente medieval de Tobera

Un pack muy completo para enamorados del que habría que destacar a Las Merindades, una amplia comarca del norte de Burgos repleta de lugares de interés. Orbaneja del Castillo es, sin duda, uno de sus imprescindibles, con una increíble cascada con varios desniveles que cae en medio de un pueblo de apariencia medieval. También, con estas características, se presenta Tobera, donde además de las varias caídas de agua podrás contemplar dos ermitas y un pequeño puente medieval enclavados en un desfiladero de roca.


Cascadas de Burgos
Cascada de Orbaneja del Castillo

La ruta de las cascadas continúa por Pedrosa de Tobalina con una de las más espectaculares (casi 20 metros de alto y más de 100 de ancho) o el Salto del Nervión, la de mayor caída de España con 222 metros, eso sí, cuando aparece, pues solo cae agua en época de lluvia o deshielo.