• Raquel González

Una ruta imperdible por el municipio palentino de Frómista

Frómista se ubica en la Tierra de Campos palentina, constituyendo además una de las poblaciones más emblemáticas del Camino de Santiago por su larga vinculación histórica.


Canal de Castilla a su paso por Frómista.
Canal de Castilla a su paso por Frómista.

Dentro de sus hitos históricos, destaca el año 1066 cuando, según el testamento de la Reina Doña Mayor se llevó a cabo la fundación del Monasterio de San Martín, que dio lugar su laureada iglesia románica. De San Martín no quedan restos, pero en su lugar podemos admirar actualmente la espectacular iglesia de San Martín de Tours, icono del románico.


Más tarde, a finales del siglo XVIII, llegaron a Frómista las obras del Canal de Castilla. Y es que, a unos 700 metros de la localidad se encuentra la cuádruple esclusa del Canal y la antigua Casa del Esclusero, hoy rehabilitada como punto de información turística, además del embarcadero del barco turístico Juan de Homar, convirtiéndose en el único tramo navegable del Camino de Santiago Francés. Todo esto convierte a Frómista en un verdadero cruce de caminos de la fe y de la razón.


Pero, para conocer un pueblo lo mejor es recorrerlo, ¿verdad? ¡Pues empecemos!


Nuestra ruta comienza en la Iglesia de San Martín de Tours, que, como hemos comentado anteriormente, fue reconstruida entre los años 1895 y 1901. Su resultado final no estuvo exento de polémica.




Estéticamente, es uno de los mayores símbolos de toda Tierra de Campos. Todas las portadas muestran una gran sobriedad. Quizá la más decorada es la fachada norte, flanqueada por columnas decoradas por capiteles, aunque hoy en día se encuentran deteriorados al ser la zona que sufre con más crudeza las inclemencias del tiempo. También destacan las torres cilíndricas de los pies, elemento algo extraño del románico.


Saliendo de la iglesia, podemos seguir por la Calle del Milagro, donde se encuentra la “Piedra del Milagro”, situada justo delante de la que fue la casa de Pedro Fernández de Teresa, cristiano viejo que por el año 1453 pidió prestado dinero a un judío que vivía en la villa, pero no pudo devolver el préstamo en el plazo indicado y Pedro fue denunciado y excomulgado.


Continuamos por la Calle Francesa, que recibe su nombre porque era el camino que atravesaban los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela. No hay que olvidarse que esta villa es un punto importante en la Ruta Jacobea, debido a que según la división que estableció el Codex Calixtinus, Frómista era el final de la sexta etapa que comenzaba en Burgos y el principio de la séptima que terminaba en Sahagún.


Bajamos hasta la Plaza de Tuy, que recibe este nombre porque Frómista, cuna de San Telmo, patrón de los marineros, está hermanada con dicha localidad gallega, en la que el santo murió y fue enterrado. Además, en honor a San Telmo se celebran las fiestas patronales de Frómista con la típica procesión cívica de ‘El Olé’.


Iglesia de San Pedro.
Iglesia de San Pedro.

Sin movernos de esta plaza, nos encontramos la Iglesia de San Pedro, actual parroquia de Frómista. Es de estilo gótico, aunque su portada pertenece al estilo renacentista, recordando claramente la estructura que tenían los antiguos arcos de triunfo romanos, con su arco de medio punto y las columnas pareadas sobre un alto plinto que flanquean la entrada al templo.

En su interior se encuentra un museo en el que podemos realizar un descanso en nuestra ruta para admirar varias piezas de interés. En especial, las 29 tablas que componían el retablo mayor de la Iglesia de Santa María del Castillo.



Iglesia de Santa María del Castillo.
Iglesia de Santa María del Castillo.

Precisamente, este templo es nuestra siguiente parada, levantándose en el mismo emplazamiento que ocupó el castillo en la Edad Media. Según cuenta la leyenda, uno de los Señores de la villa, a causa de mala conciencia por el duro trato que daba a sus vasallos, mandó en el momento de su muerte derruirlo y construir una iglesia en su lugar, utilizando las piedras de la fortaleza. Actualmente, alberga el Museo Vestigia – Leyenda del Camino, un montaje multimedia en tres dimensiones que nos permite descubrir los orígenes y la historia de Frómista, las leyendas más curiosas del Camino de Santiago y los tesoros que aguardaba el templo.


Ya casi acabando nuestra ruta, nos encontramos con la Ermita de Santiago o del Otero, algo apartada del núcleo urbano. Aunque en el pasado constituía una parroquia más de la villa, fue perdiendo su importancia y creció su deterioro, al no tener medios suficientes para restaurarla. A tal extremo llegó su situación que en el siglo XVIII el obispo de Palencia ordenó que se derruyera la iglesia y que solo quedase en pie la zona del crucero, que era la mejor conservada.



Ermita de Santiago o del Otero.
Ermita de Santiago o del Otero.

Tras admirar sus monumentos más destacados y pasear por sus bonitas calles, ya solo queda disfrutar del impresionante conjunto de exclusas pertenecientes al Canal de Castilla que atesora la villa. Antiguamente estas se encargaban de abrir y cerrar las corrientes de agua, con el objetivo de facilitar el tránsito de las barcazas en los desniveles del terreno. De hecho, aún se pueden observar algunas flechas amarillas pintadas en el canal, que orientan al peregrino hacia la dirección que debe continuar su ruta.


Canal de Castilla desde Frómista.
Canal de Castilla desde Frómista.

Aquí acaba la nuestra. ¿Os ha gustado? Pues ahora solo queda seguir nuestros pasos y recorrerla, en cualquier época del año. Os prometemos que no os defraudará.


Cómo llegar