• Rebeca Díez

Un recorrido por 12 pueblos amurallados de Castilla y León

La muralla, símbolo histórico de protección y defensa de un territorio con sus torreones o cubos, sus puertas, porteras y los merlones. Seguro que ya, a más de uno, le ha venido a la cabeza la imagen tan característica de la muralla de Ávila, que constituye además el recinto amurallado mejor conservado del mundo.



Sin embargo, en Castilla y León se levantaron también estos muros que hoy en numerosos municipios se conservan, en mayor o menor medida, y que nos permiten hacernos una idea de ese pasado que no debemos olvidar.



Urueña (Valladolid)


Hoy en día, Urueña conserva el 80% del recinto amurallado que originalmente cercaba la población en su totalidad. La muralla encierra, en sí, una superficie de casi 7 hectáreas, de forma irregular, articulando la población en torno a la calle que une las dos únicas puertas existentes: la del Azogue y la de la Villa. La Puerta del Azogue, situada al norte, constituye la entrada principal de la villa mientras que la Puerta de la Villa se sitúa al sur.


Puerta de la Villa de Urueña
Una de las puertas de Urueña. Foto: EnPueblo.

Hoy día podemos disfrutar de un agradable paseo por el adarve de la muralla en dos recorridos diferenciados. El primero situado en el lienzo sur (entre el castillo y la Puerta de la Villa, desde el cual se divisa el valle de la Ermita y las ruinas del antiguo monasterio benedictino del Bueso), y el otro a lo largo del lienzo oeste (entre la Puerta de la Villa y el mirador del Cubo Nuevo, desde el cual se puede divisar la inmensidad de Tierra de Campos).


Madrigal de las Altas Torres (Ávila)


Las Altas Torres de la villa de Madrigal (declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico) coronan su espectacular recinto amurallado, un ejemplo excepcional de arquitectura militar medieval y relevante testimonio del sistema constructivo mudéjar.

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Murallas de Madrigal de las Altas Torres.
Murallas de Madrigal de las Altas Torres. Foto: EnPueblo.

Declarada monumento histórico-artístico en 1931, la muralla tiene cuatro puertas orientadas a los cuatro puntos cardinales que reciben el nombre de las poblaciones a las que conduce. Al norte se abre la puerta de Medina; al este se abre la Puerta de Arévalo; en el lado sur se abría la desaparecida Puerta de Peñaranda, y en el lado oeste, la Puerta de Cantalapiedra.


El Burgo de Osma (Soria)


La muralla encierra el núcleo medieval burgense y se conserva en algunos tramos. Originalmente, su trazado a partir de la Puerta del Puente Viejo bordeaba el río doblando a la altura de la calle del Cubo atravesaba la calle Mayor, llegaba a la actual de Rodrigo Yusto, pasaba por delante del Seminario y se incurvaba enfrente del convento del Carmen; a partir de este punto el lienzo iba a encontrar la puerta del puente.

A lo largo de la muralla se abrían varias puertas, pero la única conservada es la de San Miguel. Desde este punto se puede observar una de las vistas más bonitas de la catedral.


Catedral y murallas de El Burgo de Osma.
Catedral y murallas de El Burgo de Osma. Foto: EnPueblo.

Calatañazor (Soria)


Calatañazor fue fortificada a comienzos del siglo XII, momento al que pertenece la mayor parte del recinto amurallado. La muralla, conservada en gran parte de su perímetro, circundaba toda la villa y se adaptaba al cerro en el que se asienta. Distribuidas por todo el lienzo, y especialmente en los frentes norte y este, se dispusieron ocho torres cilíndricas macizas que sirvieron para el control y vigilancia.




El acceso se realizaba por dos puertas y dos portillos, del que sólo se conserva el arco del postigo de la fuente. Tan solo se puede apreciar algún lienzo en la parte sur y noroeste, además de una pequeña puerta. El resto del recinto, que en su día protegió la población, ha desaparecido.

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Ciudad Rodrigo (Salamanca)


El magnífico estado de conservación del doble sistema defensivo de la localidad es sin duda uno de sus grandes valores.

Construida la cerca medieval en el siglo XII, aún a día de hoy se puede recorrer íntegramente la longitud de su paseo de ronda, desde el cual podremos apreciar los añadidos del siglo XVIII, que fueron realizados para adaptar las defensas de la ciudad a los modernos sistemas abaluartados.


Cuéllar (Segovia)


Declarada Conjunto Histórico-Artístico en el año 1994, esta villa situada a medio camino entre Valladolid y Segovia cuenta con bellos rincones y edificios. Una monumentalidad que se percibe en su casco viejo y arrabales, nutridos por abundantes iglesias mudéjares, un triple recinto amurallado bien conservado y un gran castillo medieval.




Pedraza (Segovia)

La Villa de Pedraza estuvo protegida, al menos desde el siglo XI, por una doble línea de muralla. Su deterioro comenzó en época temprana, por lo que actualmente apenas se conserva el lienzo de la parte oriental, por ser el lugar donde se abre la Puerta de la Villa, único acceso disponible al recinto amurallado.



La Puerta de la Villa es el único acceso actual para vehículos que tiene Pedraza, y la única entrada y salida de personas bajo su arco. A finales del siglo XX se descubrió su actual portada, que pudiera ser mozárabe. A su vez, forma parte del torreón de vigilancia donde se ubica La Cárcel, edificio rehabilitado a primeros de los ochenta para museo, visita y diversos actos culturales.


Astorga (León)


El actual trazado de la muralla de Astorga, de la cual se conservan 2,2 kilómetros, data de finales del siglo III, con las características de otras muchas fortificaciones construidas en este mismo momento. Destaca el considerable engrosamiento de sus lienzos, entre 4 y 5 metros, con respecto a recintos construidos en épocas anteriores, y la altura de las torres que lo jalonaban.




La muralla podría haber alcanzado los 16 metros de altura, aunque los muros que han llegado hasta nuestros días tienen una altura menor. Los más de 2 kilómetros de muralla tienen un total de 29 cubos semicirculares. Se conservan fundamentalmente los lienzos sur y norte; pero también se conserva un tramo del lienzo sureste, aunque no es visitable por su ubicación. El lienzo norte, con el Palacio y la Catedral como telón de fondo, puede verse desde el Parque del Melgar. Se puede pasear por el adarve de la muralla desde los jardines del Palacio (acceso gratuito durante su horario de apertura). El lienzo sur, de mayor longitud, es más difícil de ver por la cercanía de las viviendas, pero se puede caminar por el adarve. Desde el lienzo sur puede verse el Monte Teleno, que con sus 2.188 metros es el pico más elevado de los Montes de León.


Lerma (Burgos)

A pesar de su situación, en un promontorio sobre el valle de Arlanza que le confiere una posición defensiva natural, Lerma fue una villa amurallada. Las murallas se construyeron en el siglo IX, aunque las actuales son fruto de las ampliaciones y transformaciones llevadas a cabo en el siglo XVII.




Tenía cuatro puertas de entrada, de las que se conserva el llamado Arco de la Cárcel, de la época medieval. Puede verse un tramo de murallas en el camino de las bodegas, por la parte externa de la Plaza de Santa Clara y el Mirador de los Arcos.


Peñaranda de Duero (Burgos)

Fue levantada para proteger la población y, en la actualidad, se conservan en pie dos de las puertas y varios lienzos que protegen el palacio de Avellaneda. La muralla descendía desde el cerro del castillo y abrazaba el antiguo casco de la villa. Las dos puertas que han llegado a nuestros días han sido perfectamente integradas en el posterior desarrollo urbano del pueblo y ambas cuentan con arcos de medio punto: la de las Monjas (en el este de la localidad, coronada con almenas) y la de la Plaza.


Murallas. Foto: Ayuntamiento de Peñaranda de Duero.

Aguilar de Campoo (Palencia)


De sus murallas medievales se conservan aún seis de la siete puertas que en origen tuvo la villa. Estas son la Puerta de Reinosa (conserva una lápida hebrea),la de la Tobalina, la de Barbacana o Paseo Real, la del Portazgo, la de la Cascajera y la de San Roque.


Fotografías del Ayuntamiento de Aguilar de Campoo.


Olmedo (Valladolid)

Al pasear por las calles de Olmedo se puede respirar toda la historia de esta localidad, antiguamente llamada la “Ciudad de los siete sietes” y hoy conocida como la “Ciudad del Caballero”, empezando por las murallas que rodean parte del pueblo.



Muchos son los territorios en Castilla y León en los que se levantaron estos muros que sirvieron, en su día, para proteger su interior. Y vosotros, ¿cuáles añadiríais a esta lista? ¡Os leemos en comentarios!