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  • Foto del escritorDaniel González

El fenómeno Valcabado: cómo un pueblo leonés entró en el mapa turístico gracias a la mirada de un adolescente

Ha pasado una década desde que un adolescente de 14 años decidió mirar al techo de la iglesia de su pueblo. Sobre su cabeza y la del resto de los fieles se desplegaba una descomunal armadura de madera renacentista del siglo XVI, una de las más grandes del noroeste de España. Pero la mirada analítica del joven no solo se fijó en el indiscutible valor artístico de esta pieza, también contempló sus agujeros y podredumbre, y decidió “tocar las campanas”.


Este joven se llama David Fernández, y sus ojos se dirigieron a la lastimada armadura de la nave de la iglesia de Santiago Apóstol, en la localidad leonesa de Valcabado del Páramo. Fue con su mirada y el repique de las campanas en 2014, cuando dio comienzo una de las historias más innovadoras en cuanto a conservación y promoción del patrimonio cultural en España. Al principio su sonido de auxilio solo se escuchó en el pueblo, pero con los años la onda expansiva llegó a todo el país y a las instituciones que tenían los fondos para arreglar la armadura. Y así fue como el último día de mayo de 2024, lo que parecía un sueño se hizo realidad: Valcabado había recuperado el esplendor de su ‘cielo’... Y ahora su brillo le ha posicionado en el mapa turístico.  


La armadura renacentista de la iglesia inauguró su nuevo y reluciente aspecto el 31 de mayo de 2024.
La armadura renacentista de la iglesia inauguró su nuevo y reluciente aspecto el 31 de mayo de 2024.

Una movilización que se hizo escuchar en toda España


Como casi todas los templos de Castilla y León, fue en el siglo XX cuando la iglesia más sufrió. Derrumbes y problemas en la cubierta se arreglaron con remiendos que ahora serían inconcebibles. Pero eran otros tiempos. En Valcabado fue un albañil con el nombre de Abelardo el que se encargó de estos trabajos utilizando los materiales y herramientas con los que contaba. Ahora tiene 92 años y sus sucesores en el cuidado de la iglesia, David Fernández, el adolescente de la mirada perspicaz, y Roberto Carro, secretario de la Junta Vecinal, destacan su labor. “Con los pocos medios que tenía el pueblo, Abelardo iba adecentando el edificio como podía. Sin embargo, poco a poco la arquitectura original se fue perdiendo”, señala Fernández.



Roberto Carro (izquierda) y David Fernández (derecha) son las  dos personas detrás del fenómeno Valcabado
Roberto Carro (izquierda) y David Fernández (derecha), las dos personas detrás del fenómeno Valcabado

Por ejemplo, el pórtico presentaba un tejado de uralita. También se cambiaron las tejas de cerámica de la nave por pizarra, y la armadura del presbiterio se perdió debido a su mal estado. Todo ello, unido a robos de piezas escultóricas en 2016, el desplome del coro, y sobre todo el deterioro del armazón de la nave, ocasionaron una movilización histórica en el pueblo.


La armadura de la iglesia de Valcabado es una de las más grandes del noroeste de la Península Ibérica, mide 20 por 6,5 metros y tiene una estructura de pirámide truncada octogonal, con una decoración muy austera.

Con el impulso de la Junta Vecinal y asociaciones culturales, el pueblo se propuso como objetivo primordial salvar la gran armadura renacentista. Fue en 2015 cuando las máquinas empezaron a rodar. En ese año se empezaron a organizar actividades recaudatorias como conciertos, obras de teatro, carreras o jornadas de divulgación. “Recaudamos 200 o 300 euros con estas acciones, claramente insuficiente para lo que suponía el proyecto de restauración”, recuerda Fernández. 


Por este motivo, en diciembre de 2019, decidieron trascender las fronteras del pueblo con una campaña de micromecenazgo bajo el paraguas de la asociación Hispania Nostra. Además contaron con el apoyo de Promonumenta, asociación que hizo de enlace con las instituciones.


En total, durante el mes y medio que duró la campaña, sumaron a su causa más de 30.000 euros aportados por más de 400 donantes. Todo un hito recaudatorio en las campañas que hasta entonces se habían desarrollado en España para salvar el patrimonio. “Con ese dinero ya pudimos llamar a las puertas de las administraciones”, subraya Carro. Y la administración respondió. 



La Dirección de Patrimonio de la Junta de Castilla y León inspeccionó el estado de la techumbre y la cubierta y elaboró un estudio para su restauración. Al final el desembolso para devolver el esplendor a esta pieza renacentista de 500 años de antigüedad ascendió a 300.000 euros: 30.000 de la campaña de micromecenazgo, 70.000 aportados por el Obispado de Astorga en calidad de titular del edificio, 150.000 euros inyectados por la Diputación de León y 90.000 de una subvención concedida por la Junta. 


Crear futuro inspirándose en el pasado


Con todo el gasto aprobado y la obra licitada, los andamios treparon por las paredes de la iglesia para arreglar su techumbre y la cubierta. Y mientras esto ocurría, el pueblo añadió a su plan troncal dos nuevas ramas en un reto insólito: “dignificar” el pórtico y el presbiterio de la iglesia “creando” dos nuevas armaduras inspiradas en la que todavía se conservaba.  


Así fue como en el verano de 2021 se montó un pórtico de madera y una pieza para la entrada, en sustitución del tejado de uralita; y en el verano de 2022 iniciaron la construcción de una armadura para el techo del presbiterio donde antiguamente existió otra.


Trabajos de montaje de la cubierta por el Centro de Oficios de León
Trabajos de montaje de la cubierta por el Centro de Oficios de León.

El artífice de estas dos singularidades fue el Centro de los Oficios de León, una prestigiosa escuela que comenzó su andadura en 1987 como Escuela Taller de Restauración para el centro histórico de León capital, y de cuyo Ayuntamiento depende en la actualidad. El centro llegó a un acuerdo con Valcabado, y dos de sus maestros en carpintería de armar, Ricardo Cambas y Agustín Castellano, aterrizaron en el pueblo para impartir unos cursos de verano que culminaron en la construcción de estas dos armaduras. 


“Es una manera de intervenir en patrimonio interesantísima”, destaca Carro. Nuestra iniciativa les pareció muy atractiva, firmamos un convenio con la escuela, los alumnos pagaban su matrícula y nosotros solo teníamos que poner la madera. No sé cómo la Junta todavía no se ha metido en este proyecto”, añade.





Además, cabe destacar que el proceso de construcción de estas piezas artesanas se desempeñó siguiendo los modos antiguos de la Carpintería de lo Blanco. “No llevan ni un clavo, es todo un ensamblaje de madera realizado con tres cartabones de armadura que servían para dar los cortes necesarios a las diferentes piezas de la techumbre”, explica Fernández. 


Carpintería de lo Blanco es un término utilizado en arquitectura para referirse a la construcción de techumbres de madera y armaduras desarrollado en la España cristiana medieval y renacentista

Un fenómeno patrimonial que todavía sigue creciendo 


Las dos recién creadas armaduras se inauguraron junto a la restaurada el 31 de mayo de 2024. Una fiesta para todo el pueblo al que asistieron representantes de las asociaciones e instituciones que contribuyeron a este “fenómeno”, el cual ha sentado las bases de un nuevo proceder en la recuperación del patrimonio para dinamizar el medio rural.


Pero, aunque el trabajo de Roberto y David ya se ha visto recompensado con una “muy gratificante inauguración”, esta historia todavía no ha concluido. El próximo hito en su calendario es la apertura del Centro de Interpretación de la Carpintería de Armar en la Vía de la Plata. El proyecto, que ya se encuentra en la tercera fase de desarrollo, se ubicará en un edificio polivalente de la localidad como un espacio museístico que expondrá la historia de la carpintería de armar española y su desarrollo en esta comarca.


Roberto y David son los que enseñan la iglesia y cuentan toda la historia de su recuperación

Pero la iniciativa va más allá y ha creado una ruta turística por los cielos leoneses con un total de trece piezas, cada una con su registro y su intrahistoria personal, en un itinerario vertebrado que recorre trece localidades del norte de la provincia de Zamora y el occidente de la Provincia de León. 


La mayor joya del itinerario de la Vía de la Plata es la ‘bóveda celeste’ de la iglesia de Santa Colomba de la Vega, muy cerca de La Bañeza.

Una ruta por la constelación de iglesias rurales que concentra esta comarca que a partir de ahora tendrá a Valcabado del Páramo como una de las estrellas más brillantes. “No somos el pueblo con la carpintería más valiosa, pero le hemos dotado de una historia que le ha convertido en un referente turístico", señala Carro. “Casi todos los domingos viene gente a ver la iglesia”, asevera. 


Cómo visitar la iglesia: manda un correo a: info@aytoroperuelosdelparamo.es; o al teléfono 610228847 (Roberto)


Galería fotográfica de la iglesia de Valcabado


Fotografía de José Daniel Navarro (Instagram: @correuret)



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