• Daniel González

Cuéllar, joya de Castilla

Es un reto describir a Cuéllar en palabras. Cuando se descubre por primera vez esta villa, la sorpresa ahoga lo sentidos con su floreciente patrimonio artístico y monumental, testigo de la rica y miscelánea cultura castellana. Villa medieval, mudéjar y tradicional, Cuéllar es sin duda el vivo retrato de la Castilla más próspera y hermosa.


Castillo de Cuéllar. Foto: EnPueblo

La categoría de Conjunto Histórico-Artístico que recibió en el año 1994 hace honor al abundante patrimonio que salpica las calles de localidad y que la otorga de un aspecto medieval incólume, digno de las más encantadoras villas de nuestro país. Disfruta de uno de los patrimonios más extensos de la comunidad, nutrido por abundantes iglesias mudéjares, un triple recinto amurallado adecuadamente conservado y un imponente castillo medieval, que junto con sus antiquísimos encierros, dotan a la Villa de Cuéllar de un porte ilustre inmejorable para el visitante curioso.


Escultura a los encierros de Cuellar

Su pasado multicultural, donde convivían musulmanes, cristiano y judíos ha convertido al municipio en una plaza única para disfruta de las múltiples corrientes artísticas que ha vivido España en su historia. Desde el románico que se conserva en alguno de los templos más antiguos, al gótico y renacentista de su castillo. Pero sin duda es el mudéjar el fruto del orgullo de Cuéllar, que pincela con su característico ladrillo la mayor parte de sus templos y conventos. La amplia lista de iglesias mudéjares, que se cuentan con los dedos de las dos manos, está encabezada por la Iglesia de San Martín próxima al castillo y sede del Centro de Interpretación del Arte Mudéjar.


Plaza Mayor de Cuéllar

Asimismo es importante mencionar la Iglesia de San Andrés, también cercana al baluarte donde destacan los frescos murales de estilo mudéjar en su interior, y la Iglesia de San Esteban, junto al barrio judío que data del siglo XII y que cuenta en su ábside con la decoración “más representativa, elegante y decorada del mudéjar”. Este templo además alberga en su interior cuatro sepulcros gótico-mudéjares decorados con yeserías de arabescos del siglo XV y XVI.


Iglesia mudéjar en ruinas vista desde la muralla

En toque medieval lo culmina el castillo y triple muralla situados en la parte alta de la villa. El castillo de los Duques de Albuquerque es en toda su magnanimidad el símbolo material de Cuéllar, declarado Monumento Nacional en 1931. Entre su manifiesta historia destaca el haber sido sede para la celebración de las Cortes del Reino en 1297 y residencia puntual del rey Juan I de Castilla. Posteriormente fue comprado por Enrique IV de Castilla  para entregárselo a su leal valido Beltrán de la Cueva, a cuyos descendientes pertenece en la actualidad. La fortaleza es de planta rectangular, con cuatro torreones en cada una de sus esquinas y un patio de columnas con doble galería. En su interior se encuentran diferentes salones decorados con artísticas techumbres y artesonados con vigas talladas.


Del Castillo nace la muralla de origen románica, que por su longitud representa una de las murallas más importantes del país. Pero sobre todo comprende uno de los atractivos del pueblo por la posibilidad de pasear por su adarve y disfrutar de una increíble panorámica de la Villa de Cuéllar y del famoso “Mar de Pinares” segoviano.

Las murallas de Cuéllar

El famoso Monasterio del Henar, donde muchos de nosotros hemos pasado una pequeña parte de nuestra infancia; ese mar de pinares puro e incorrupto, inmejorable para buscar esos esquivos níscalos en un lluvioso Otoño, o la denominada “Ruta de los Pescadores” a la vera del río Cega con esa flora de ribera de aires tropicales, componen esa armonía emocional y natural que pinta a Cuéllar de un reluciente color ambivalente.


Es difícil describir a Cuéllar con palabras, pero se puede intentar. Es poco lo dicho y mucho lo que falta. Tradición, cultura y patrimonio… Puro Cuéllar.

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