• Daniel González

Trigueros del Valle, cuando la belleza reside en los detalles

Se podría alegar sin ninguna timidez que Trigueros del Valle es uno de los pueblos más valiosos que tenemos en la provincia de Valladolid, no solo por su historia y rico patrimonio religioso y civil, también por ser uno de los pocos municipios que conserva con cariño aquello que le da forma. El respeto a su origen y esencia, convierte a Trigueros del Valle en un verdadero retiro rural, que con la excepción de Urueña, se puede considerar único en la comarca de los Montes Torozos.



Sorpresa es la palabra que mejor describe la primera sensación que otorga Trigueros. A primera vista, a medida que te vas aproximando por la carretera que conecta el pueblo con la autovía, lo primero que te da la bienvenida es un castillo en ruinas, nada raro en estos lares. Después, atisbas lo que parece una ermita coronando un cerro, rodeado en sus faldas por chimeneas de primitivas bodegas y en lo más bajo, una orgullosa torre de lo que parece su Iglesia cardinal.


Castillo de Trigueros del Valle

Ya dentro y aparcado el coche, se te ocurre visitar aquello que más te haya podido llamar la atención en esa inicial y rápida panorámica. El castillo del S.XV, conocido en el pueblo como “la Fortaleza” quiere darse a conocer. En dos niveles, ofreciendo una doble fortificación y en forma de cuadrado, se atestigua una puerta enrejada que ofrece la entrada al castillo. En el patio de armas, donde se localizaban las antiguas caballerizas, se ofrece acceso a las bodegas, aún conservadas, así como a la muralla y lo que queda de la Torre del homenaje.


Por fuera de la estructura principal del castillo se levantan cuatro pequeñas torres en cada una de las esquinas de ese cuadrado, que te invitan a darte un paseo por los alrededores de “la Fortaleza” para poder apreciar más detenidamente todos aquellos detalles del castillo, así como los del pueblo.

Portada románica de la Iglesia del San Miguel

Por el momento todo puede parecer normal, si eres exigente y tiene el imprescindible dato, de que la provincia de Valladolid está colmada de castillos. No te preocupes, aun aguardan más sorpresas. Una de ellas es la bien conservada Iglesia parroquial del siglo XII de San Miguel. De estilo románico, te da la bienvenida con una impresionante portada abovedada y con arquivoltas, símbolo del románico tardío en la península.


Ermita Sta. Mª del Castillo

Pero por si esto fuera poco, en el techo del alcor que corona el valle, se sitúa la ermita dedicada a Sta. Mª del Castillo, denominada por los vecinos “el Castillo”, donde antiguamente se encontraba un primitivo castillo. Es una antigua iglesia del S.X, con restos mozárabes, pero modificada en el S.XVIII, en cuyos alrededores se conservan pequeñas cruces de piedra de un original Vía Crucis.


Asimismo, si eres observador, durante la subida y bajada por el empinado cerro, además de las chimeneas que señalan la presencia de las características bodegas, podrás percibir unas pequeñas cuevas acondicionadas  que originalmente fueron casas medievales excavadas en la ladera y que estuvieron habitadas hasta mediados del pasado siglo XX.


Calles Trigueros del Valle

Todo ello convierte a Trigueros en un pueblo interesante y patrimonial. Pero lo que le hace distinto del resto de poblaciones de la provincia, es la ornamentación, que mientras en otros lugares puede parecer poco lustrosa o fragmentada, aquí forma el conjunto. Forma la belleza rural, que como un tesoro pirata, es tan difícil de encontrar en esta condenada Castilla. Son sus casas de piedra bien cuidadas, que unidas, forman calles tan fotogénicas que resultan un manjar para cualquier fotógrafo que se precie. Son esos faroles adheridos a las casas, las bodegas tan tradicionales como pintorescas, las calles empinadas, pozos, escaleras de piedra sinuosas, palomares bien conservados y ese aroma…


El conjunto forma el pueblo, sin ningún elemento que desentone, conforma esa agradable belleza, tan delicada, que ayuda a comprender a Trigueros del Valle en toda su plenitud: “pueblo de Castilla y orgulloso de serlo”.

Campana y reloj Ermita Sta. Mª del Castillo

En lo alto del cerro de Trigueros, apegados a la ermita, llama la atención la atronadora campana y el reloj (en hora) que podrían pasar desapercibidos por cualquier visitante distraído. Pero que definen a la perfección, aquello que queremos demostrar: ¿Qué pueblo conservaría en hora el reloj de su ermita? ¿Qué pueblo haría sonar las campanas de su pequeña ermita todos los días a todas las horas? ¿Por qué esforzarse a mantener algo tan imperceptible? Pequeños detalles de un pequeño pueblo con pequeños recursos que lo hacen muy grande. ¡Qué bonita es Castilla!


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