• Rebeca Díez

Villardefrades, un tesoro en el corazón de Tierra de Campos

La provincia de Valladolid está salpicada de auténticas joyas patrimoniales, vestigios históricos que atestiguan la riqueza cultural de nuestra tierra y que en ocasiones se convierten, por su desconocimiento, en verdaderos hallazgos.


Interior de la Iglesia de San Andrés. Foto: EnPueblo

Es el caso de Villardefrades, una localidad de apenas 200 habitantes y ubicada a 65 kilómetros de la capital, que acoge en su centro urbano un monumento único en Valladolid. Iniciada a mediados del siglo XVIII, la iglesia de San Andrés de estilo neoclásico es singular no solo por estar inconclusa, sino por su impactante belleza.


La historia de este monumento comenzó en 1751, cuando Villar Fray Andrés González Cano, ilustre hijo de Villardefrades, siendo Obispo de Nueva Cáceres en Filipinas mandó construir un templo bajo la advocación de San Andrés. Desafortunadamente, murió antes de que las obras finalizasen y aunque legó dinero suficiente para rematar el templo, debido a numerosos infortunios su “Obra” quedó inacabada. Así la siguen conociendo sus vecinos, quienes hablan orgullosos al forastero que eleva la mirada para contemplar el monumento.



Su breve historia constructiva arranca con retraso por la pérdida de un barco con treinta mil reales. A partir de 1790, se suspenden las remesas durante cerca de setenta años para reanudarse entre 1859 y 1867. Finalmente, un año después se detiene por completo la construcción dejando a Villardefrades con una edificación radiante al descubierto.

Iglesia de Villardefrades. Foto: EnPueblo

Otro de los edificios de gran interés es la Parroquia de San Cucufate, del siglo XVIII, también conocida como “La Ermita”.  El municipio vallisoletano se llena de vida durante la festividad del Corpus y el Ecce Homo. Ir e irse de Villardefrades es comprender, en una obra del siglo XVIII, el símbolo de lo que pudo haber sido y no fue.


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