• Daniel González

Pineda Trasmonte, la pinacoteca burgalesa

En medio del camino que separa Lerma y Aranda de Duero, asoma una pintoresca localidad burgalesa llamada Pineda Trasmonte. Sus calles y plazuelas se disfrazan de museo, los muros de cemento y adobe, ventanas, puertas y almacenes sirven de marco para los lienzos, cada uno de ellos roba instantes de la vida de cualquier pueblo castellano de antaño.


De esta manera callejeando por Pineda nos podemos tropezar con un caballo asomando en la puerta de una cuadra, con la labranza en un campo de cereal, una anciana cosiendo prendas para su nieto, un gato sentado en el poso de la ventana, una hombre escondido detrás de unas rejas, descansando con su bota de vino en las manos, y muchos más detallados momentos de la vida rural castellana.


La obra comenzó en 1998 cuando la familia Casado: padre, madre e hija colgaron su primer cuadro para decorar cada uno de los rincones de Pineda. Ahora son 27 los cuadros que conceden al pueblo ese toque único y artístico, cuya función no es solo embellecerlo, sino también desvelar a cualquier transeúnte los secretos, y patrimonio humano  que se esconden mas allá de la simple vista.



De pronto aparecen lugares que impresionan, que no esperas encontrarte, lugares que te dicen: “no estamos aquí para ser uno más”.   Son aquellos, los rincones que no quieren desaparecer con el tiempo y muestran aquello que muchos no perciben; susurran su esencia, su significado con pequeños o grandes detalles que logran su función con éxito.


Ya sea por casualidad u otra circunstancia merece la pena detenerse y dejarse llevar por lo que Pineda Trasmonte quiere enseñarte, desde que apareces por la carretera, y observas apresuradamente el primer lienzo en los muros de un almacén con un caballo tirando de un carro cargado, hasta que te despides  impresionado y sorprendido de la hazaña que es convertir a un pueblo en un museo de su idiosincrasia.


¿Dónde se encuentra?


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