• Rebeca Díez

El castillo palaciego de Narros de Saldueña, ejemplo de arquitectura militar en estilo mudéjar

Sobre las tierras llanas de La Moraña, de bellos atardeceres y dilatados horizontes, se levanta el monumento más emblemático de Narros de Saldueña: el castillo del Conde de Montellano.


Castillo de Narros de Saldueña.
Castillo de Narros de Saldueña. Foto: EnPueblo.

Esta fortaleza, rara avis en la arquitectura militar, constituye un buen ejemplo de castillo-palacio levantado con placas de tapial (argamasa) encintadas con ladrillo, material con el que también se refuerzan sus esquinales, muy relacionado con la arquitectura mudéjar. No obstante, con el paso de los siglos y de las reformas ha ido añadiendo elementos muy poco comunes en las fortalezas mudéjares. Con respecto al estilo constructivo de este castillo se enmarca dentro de la ‘Escuela de Valladolid’, a la que pertenecen casillos construidos en la segunda mitad del siglo XV.




El conjunto posee dos recintos murados, el interior cuenta con muros de 1,50 metros de espesor y 11 metros de altura y el exterior presenta menor altura y cuenta con una barbacana de entrada. En el interior hay un patio de armas cuadrado con pórticos y columnas de piedra y con un pozo y galerías sobre columnas con capiteles.



Historia del castillo del Conde de Montellano


El castillo fue construido a finales del siglo XV por Rodrigo de Valderrábano, hijo del fundador del Mayorazgo de Saldueña, siendo inicialmente una simple torre defensiva. En este sentido la torre del Homenaje, organizada en cuatro pisos, es la parte que mejor ha conservado su primitivo uso. Precisamente en la torre del homenaje se incorporan los escudos de Valderrábano y Guzmán.


Torre del homenaje.
Torre del homenaje. Foto: EnPueblo.

En 1812, durante la Guerra de la Independencia, sirvió de cuartel general de las tropas enemigas. A principios del XVI fue ampliado y reformado, añadiendo el patio y, en uno de sus lados, se edificó la galería que ocupa una gran parte del espacio interior para finalmente rodear todo el conjunto con una barbacana. En 1704, el rey Felipe V concedió el condado de Saldueña al duque de Montellano, pasando el castillo después, por sucesión, a la casa de Fernán Núñez.


Puerta de acceso al castillo.
Puerta de acceso al castillo. Foto: EnPueblo.

En 1963, fue adquirido por Estanislao Lopis Llopis que comenzó un proceso de restauración que propició que actualmente el castillo se encuentre en buen estado de conservación, completo y restaurado. Es visitable, aunque no en su totalidad, los miércoles de 12 a 14 horas de forma gratuita.


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El otro monumento de interés de Narros de Saldueña es la iglesia de San Martín Obispo, del siglo XVI, aunque conserva la cabecera y el muro de la espadaña de la primitiva iglesia mudéjar del siglo XIII, mucho más pequeña y de una sola nave.


Iglesia de San Martín Obispo.
Iglesia de San Martín Obispo. Foto: EnPueblo.

Fiel al estilo mudéjar de la comarca, el templo cuenta con una espadaña muy ancha, tres naves separadas por grandes arcos de ladrillo, un opulento retablo barroco y artesonados en los techos de las naves destacando, especialmente, el del crucero.


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