• Daniel González

Valle del Cuco, naturaleza castiza

Situado al norte de Peñafiel, el Valle del Cuco incluye cinco localidades vallisoletanas: Curiel de Duero, Bocos de Duero, Corrales de Duero, Valdearcos de la Vega y San Llorente. Cinco pequeños pueblos bañados por las aguas del arroyo del Cuco, que a su paso ofrece un característico paisaje de ribera que forma pequeños oasis que contrastan con los páramos semidesnudos que se levantan a su lados. 


Valle del Cuco

El Valle del Cuco en su pequeña extensión, ofrece varios senderos que descubren al turista, numerosas fuentes y arroyuelos, chozas de pastores, antiguas cañadas utilizadas en la trashumancia y patrimonio histórico y rural, con pequeñas ermitas paradisiacas, iglesias románicas o castillos medievales.


Curiel de Duero, la pequeña Peñafiel


Una de las localidades del Valle más destacadas del valle es Curiel de Duero, que comprende la no despreciable marca de ser el pueblo con más castillos por habitantes de España. Castillos en plural, pues cuenta con dos fortalezas, una de ellas en estado de ruina en el interior del casco urbano y otro elevado sobre un cerro convertido en la actualidad en un hotel. Este último se considera el castillo más antiguo de la provincia.


Curiel de Duero
Curiel de Duero. Foto: EnPueblo

Desde Curiel se puede distinguir a lo lejos la figura del Castillo de Peñafiel, cada uno situado a una orilla del río Duro, razón de que exista una leyenda popular que cuenta que había un gigante que ponía un pie en el castillo de Curiel y otro en el de Peñafiel y bebía agua del Duero.


Curiel  de Duero
Callejuela de Curiel de Duero. Foto: EnPueblo

En cuanto a su patrimonio religioso destacan, la Iglesia gótico-mudéjar de Santa María, levantada en el siglo XII, y la Iglesia románica de San Martín, también del siglo XII, templo que hoy es propiedad particular y que ha sido convertido en bodega.


Curiel de Duero
Castillo- Palacio de los Zúñiga de Curiel de Duero. Foto: EnPueblo

Bocos de Duero, donde las aguas convergen


Lugar donde el Arroyo del Cuco desemboca en aguas del Duero. La fuerza de las aguas del Cuco en su tramo final originó la construcción de un molino hidráulico de piedra y adobe actualmente en ruinas. Del patrimonio religioso de la localidad destaca la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, una pequeña construcción gótica del siglo XIII de una única nave.


Bocos de duero
Bocos de Duero. Foto: EnPueblo
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Dentro del término municipal de este pequeño pueblo ribereño se encuentra el llamado pico de Bocos o Gurugú de unos 872 metros desde el que se goza de amplias vistas de la Ribera del Duero y del Cuco. Se trata de un páramo con una caída de 100 metros en cuyas faldas se entierran varias bodegas populares con las características luceras.


Pico de Bocos
Pico de Bocos. Foto: EnPueblo

El Rollo Jurisdiccional de Valdearcos de la Vega


Por la carretera que serpentea el Valle del Cuco, Valdearcos se presenta y se despide con dos ermitas de humilde construcción, la ermita del Cristo y la Ermita de la Virgen de la Zarzuela, ambas de piedra y con armadura de madera.

Valdearcos
Rollo de Valdearcos. Foto: EnPueblo
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Iglesia de la Virgen de la Asunción. Foto: EnPueblo

Dentro del casco urbano, se conserva el rollo jurisdiccional de origen medieval situado en una plazuela del municipio. También de piedra es la Iglesia de la Virgen de la Asunción del siglo XV y de una sola nave, con una torre de dos cuerpos.


Corrales de Duero, esencia del Cuco


En el corazón de la comarca del Cuco, emerge en un meandro del valle este castizo pueblo, donde destaca la Iglesia Parroquial del siglo XII de origen románico. Sufrió diversas modificaciones y ampliaciones como el campanario mudéjar que sustituyó a la espadaña románica. En su interior se pueden percibir las dos portadas románicas del templo, que fueron tapiadas con las modificaciones póstumas.

Corrales de Duero
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Corrales de Duero. Foto: EnPueblo
Corrales de Duero
Ermita de San Antonio de Padua. Foto: EnPueblo

Corrales deja huella en la ruta del valle, con numerosas fuentes de piedra que nacen en los páramos próximos y que se extienden por el término municipal y que dan testigo del denostado patrimonio rural. En las afueras del pueblo se sitúa la ermita de San Antonio de Padua, desde donde se puede disfrutar una vista panorámica del pueblo y del valle.


Corrales de Duero
Vista de Corrales de Duero y el Valle del Cuco. Foto: EnPueblo

San Llorente, el nacimiento del Cuco


Valle del Cuco
Fuente de Jarrubia. Foto: valledelcuco.es

En la localidad de San Llorente nace el arroyo del Cuco, concretamente en una fuente situada en el despoblado medieval de Jarrubia, del que solo queda una pared de la antigua iglesia y que se cree fue abandonado en el Edad Media por una epidemia de peste.


Iglesia San Llorente
Iglesia de El Salvador. Foto: EnPueblo

El pueblo de San Llorente se levanta sobre un páramo del valle a unos 889 metros de altitud. Todo ello le otorga unas bellas vistas del valle, poblado en este tramo por un bosque de chopos. Del pueblo destaca la Iglesia gótica de El Salvador del siglo XVI dedicada a San Pedro Apóstol de considerable tamaño y construida en piedra.


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San Llorente vista desde el valle. Foto: EnPueblo

Rompiendo la costumbre seguida por el resto de los pueblos del valle, San Llorente posee una llamativa Torre del Reloj de ladrillo que señala la situación del Ayuntamiento.


San Llorente
Torre del Reloj del Ayuntamiento de San Llorente. Foto: EnPueblo

El Valle del Cuco, la fuerza del detalle


Cuando una obra de arte se observa detenidamente, se descubren pequeños detalles que antes habían pasado desapercibidos. Como en un buen cuadro, en Castilla existen gran cantidad de detalles que no se encuentran  con un simple vistazo, pues necesitan una exhaustiva atención para poder comprender el verdadero significado de la pintura.


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El Valle del Cuco es ese diminuto rincón del cuadro que no se ve fácilmente, pero si no se conoce, quizás no percibas que detrás de ese gran río existen otros más pequeños, que detrás de esa gran iglesia se esconde tras una mullida maleza una recóndita ermita, que detrás del enorme bullicio del cuadro se ocultan pequeños espacios de incólume belleza.