• Pilar Martínez

Jugando en Aldeamayor de San Martín

Pero, ¿por qué pensé esto precisamente en Aldeamayor de San Martin?, os preguntaréis. Cuando me planteé conocer  este pueblo vallisoletano, lo hice con la intención de descubrir sus rincones. Una bonita iglesia, alguna que otra plazuela con olorosos rosales y una fuente en medio, algo de historia, tradiciones… Todo eso lo descubrí, claro que sí. Una regia iglesia, San Martín de Tours, rinconadas llenas de quietud, una casa de cultura grandísima, sin embargo, me aguardaba algo inesperadamente memorable; en una plazoleta amplia y bien adoquinada me topé con una estatua de metal sobre un podio de un niño simulando jugar a las canicas, y un poco más adelante, una niña jugando al avión, una variante del juego de la tanga, que estaba dibujado en el suelo.


Iglesia de San Martín de Tours de Aldeamayor de San Martín
Iglesia de San Martín de Tours

Aquello fue realmente curioso pues parecían estar allí simplemente ocupando un espacio sin más, como si fueran meras estatuas adornando la plaza, pero al observarlos con atención algo interior empieza a rebullirte hasta conseguir sacar ese niño o niña que llevas dentro, y comienzas a recordar esos maravillosos juegos de siempre, sencillos pero al mismo tiempo tan geniales que ocuparon muchos de tus momentos de juego infantiles.


Tan singular homenaje a los juegos tradicionales me pareció toda una bonita apuesta por conservar y recordar aquella infancia de no pocas generaciones que jugaban en la calle en pandilla, sin  juguetes sofisticados sino todo lo contrario, con cosas sencillas como unas canicas, unas chapas o una piedra con las que hacer un determinado circuito.


Aldeamayor de San Martín ha hecho el noble esfuerzo de dedicar una plaza en memoria de aquellos entrañables juegos de infancia de otro tiempo para que a muchos nos vuelvan aquellos recuerdos algo amarillentos ya de nuestra infancia, pero iniciada esta tarea merece la pena continuar mas allá.


Escultura en Aldeamayor de San Martín
Escultura en Aldeamayor de San Martín

Precisamente en los pueblos, lugares donde la calle ha sido y sigue siendo el mejor escenario  de  juegos y correrías infantiles, es donde bien se pueden proyectar  actividades que devuelvan a la calle esos tradicionales juegos como la tanga, las canicas o los juegos con la soga y el corro donde, por cierto, también se les asocia las típicas cancioncillas de cuerda y de corro que igualmente merece la pena no perder.


Aldeamayor ha dado el primer paso,  todo un ejemplo a seguir sin duda pero, lo dicho, corresponde continuar con otros pasos consecutivos en beneficio de lo mucho y bueno que pueden aportar aquellos entretenidos y enriquecedores juegos infantiles.