• Rebeca Díez

Déjate sorprender por los 15 castillos con más encanto de la provincia de Valladolid

Castilla y León es tierra de castillos. Y es por esa razón que, cualquier persona que desee disfrutar de la espectacularidad de estas fortalezas, debe desplazarse a esta parte del territorio español y, más concretamente hasta Valladolid, la provincia con mayor número de castillos mejor conservados.


Curiel de Duero


Precisamente, el pueblo de España con más castillos por número de habitantes es Curiel de Duero, municipio que además puede presumir de tener la fortaleza más antigua de toda la provincia de Valladolid. El Castillo-Fortaleza de Doña Berenguela del siglo X, situado en lo alto de un promontorio, conserva parte de la torre del homenaje así como las paredes que rodean la fortaleza. En la actualidad, el castillo hace la función de Hotel-Posada Real, un lugar idóneo para aislarse y disfrutar de su privilegiada ubicación, que le dota de unas vistas panorámicas del Valle del Duero en todo su esplendor.


Castillo de Curiel de Duero.
Castillo de Curiel de Duero. Foto: EnPueblo.

Además, en la plaza del Ayuntamiento se encuentra el Palacio-Fortaleza de los Zúñiga, construcción del siglo XV de la cual se conserva la muralla y la torre del homenaje. Siglos atrás el castillo gozaba de una planta cuadrangular, grandes torreones en las esquinas y un patio central porticado.


Palacio de los Zuñiga.
Palacio de los Zuñiga. Foto: EnPueblo.

Peñafiel


A tan solo 6 kilómetros de Curiel de Duero se ubica el castillo de Peñafiel, una de las mayores joyas que guarda la provincia vallisoletana. Muestra de ello es su proclamación como Monumento Histórico Nacional en 1917. Con más de once siglos de historia, ya se ha convertido en una seña de identidad de toda la comarca, además de difundir el legado de la viticultura vallisoletana ya que en su interior se encuentra el Museo del Vino. Lo mágico que posee esta fortaleza es que logra transportar al visitante a la época medieval desde lo alto de la Torre del Homenaje. Además, debido a su enclave espectacular, desde lo más alto no solo se observa una vista preciosa del pueblo sino también las verdes aguas por las que el ‘Buque de Castilla’ va realizando su recorrido.


Castillo de Peñafiel.
Castillo de Peñafiel. Foto: EnPueblo.

Montealegre de Campos


Y de un castillo que alberga el Museo del Vino a otro que cobija el Centro de Interpretación de la Edad Media: el histórico castillo de Montealegre de Campos. Se ha convertido, por derecho propio, en uno de los tesoros más preciados de la provincia situado en esta localidad de los Montes Torozos. En los años 1960 se rodó parte de la película “El Cid” con Charlton Heston, al igual que en otros castillos de la provincia como el de Torrelobatón.


Castillo de Montealegre de Campos.
Castillo de Montealegre de Campos. Foto: EnPueblo.

Torrelobatón


Precisamente el Castillo de Torrelobatón es uno de los mejor conservados de la provincia que actualmente alberga el Centro de Interpretación de las Comunidades. Construido a principios del siglo XV, desempeñó un papel muy importante en la Guerra de las Comunidades. Fue tomado en febrero de 1521 por Juan Padilla, después de cuatro días de asedio del que no salió indemne. Es, por lo tanto, el último lugar en el que los comuneros dejaron huella, tras partir rumbo a Toro el 23 de abril de 1521 y ser alcanzados en Villalar, derrotados y ajusticiados.


Castillo de Torrelobatón.
Castillo de Torrelobatón. Foto: EnPueblo.

Fuensaldaña


Otro de los castillos vinculado a los comuneros fue el de Fuensaldaña, que comenzó a edificarse en el siglo XIII pero construido como residencia señorial en el siglo XV, según el estilo de la llamada Escuela de Valladolid que se caracteriza por sus castillos de planta cuadrada con un gran torre del homenaje. En él pasaron su luna de miel los Reyes Católicos, en el siglo XX fue la primera sede de las actuales Cortes de Castilla y León y en la actualidad alberga el centro de promoción de la Ruta de los Castillos de Valladolid.


Castillo de Fuensaldaña.
Castillo de Fuensaldaña. Foto: EnPueblo.

Medina del Campo


La provincia vallisoletana presume también de contar con uno de los castillos con mayores dimensiones de Castilla. El castillo de la Mota de Medina del Campo, del siglo XV, se utilizó como fortaleza y en su tiempo fue un centro estratégico militar. La fortaleza pide paso con una entrada principal con un puente fijo antaño levadizo. Cruzado el puente, levantas la cabeza a la historia y observas un arco con dos torretas y el escudo real de los Reyes Católicos. El interior está compuesto por cuatro torres con un patio, en el que se distribuyen las estancias de la edificación. Por sus rincones pasaron personajes ilustres de los siglos XVI y XVII y Juana la Loca.


Castillo de Medina del Campo.
Castillo de Medina del Campo. Foto EnPueblo.

Portillo


Destaca también el castillo de Portillo, declarado Monumento Nacional, también conocido por el nombre de Castillo de los Condes de Benavente. En la actualidad, el castillo se encuentra en propiedad de la Universidad de Valladolid, gracias a Pío del Río Hortega, el cual lo dejó en herencia a la Facultad de Filosofía y Letras.


Castillo de Portillo.
Castillo de Portillo. Foto EnPueblo.

Íscar


Y a tan solo 22 kilómetros, se eleva sobre las ruinas de fortalezas anteriores y domina la llanura surcada por el Cega, el Pirón y el Eresma el castillo de Íscar, que guarda un interés tanto histórico como gastronómico. Las vistas que ofrece de la Tierra de Pinares se pueden acompañar con una cerveza artesanal de La loca Juana.


Castillo de Íscar.
Castillo de Íscar. Foto: EnPueblo.

Villalba de los Alcores


Otra de las fortalezas que ha sido declarada Monumento Nacional-Artístico es el castillo de Villalba de los Alcores, que solo cuenta con un esquivo cartel informativo a la entrada de la propiedad que recita su historia. Actualmente pertenece a los descendientes de Manuel Azaña, no se permite la entrada y permanece en estado de abandono.


Castillo de Villalba de los Alcores.
Castillo de Villalba de los Alcores. Foto: EnPueblo.

Tiedra


En manos privadas también se encontraba el castillo de Tiedra, que incluso llegó a ser un palomar y estuvo a punto de ser abandonado, pero finalmente en el año 2004 el Ayuntamiento compró y rehabilitó la fortaleza. La construcción del castillo data del siglo XIII, su estructura es sencilla, basada en una torre de homenaje rectangular y una muralla pentagonal que le protege.


Castillo de Tiedra.
Castillo de Tiedra. Foto: EnPueblo.

Tordehumos


Por otra parte el castillo de Tordehumos, declarado Bien de Interés Cultural, domina la localidad desde lo alto del pequeño monte con sus desgarrados y paupérrimos muros que aún se mantienen en pie.


Castillo de Tordehumos.
Castillo de Tordehumos. Foto: EnPueblo.

Encinas de Esgueva


Encinas de Esgueva se rinde a los pies de su majestuoso castillo-fortaleza del siglo XIV. Se encuentra en buen estado de conservación, fruto de la restauración que tuvo en el exterior, si bien es cierto que su interior se encuentra desmantelado. De planta cuadrada y si bien parece tener cuatro altas torres en las esquinas, en realidad solo son dos: una de ellas es la del homenaje.


Castillo de Encinas de Esgueva.
Castillo de Encinas de Esgueva. Foto: EnPueblo.

Villafuerte de Esgueva


Digno de mención es también el castillo de Villafuerte de Esgueva, que conserva su estructura original de estilo gótico del siglo XV. La fortaleza medieval de planta cuadrada cuenta en una de sus esquinas con una alta torre de homenaje de cinco plantas a las que se accede por una escalera de caracol.


Castillo de Villafuerte de Esgueva.
Castillo de Villafuerte de Esgueva. Foto: EnPueblo.

Simancas


Si hablamos de castillos medievales no podemos dejar de mencionar el Castillo de Simancas, que actualmente alberga el Archivo General de Simancas. A lo largo de su historia ha sufrido numerosas reformas y ampliaciones. Fue utilizado como prisión en la época de los Reyes Católicos y Carlos V lo convirtió en Archivo General del Reino. El edificio es fruto de la reconstrucción de una antigua fortaleza árabe (de la que aún se conserva la capilla), mandada realizar por la familia Enríquez (Almirantes de Castilla). Es un castillo medieval que data del siglo XV, rodeado de un gran foso con dos puentes levadizos y altas murallas almenadas.


Castillo de Simancas.
Castillo de Simancas. Foto: EnPueblo.

Trigueros del Valle


Mención especial también merece el castillo de Trigueros del Valle, conocido en el pueblo como “la Fortaleza”, y que actualmente se ha convertido en un castillo encantado, gracias a una propuesta de Juan Villa, creador de efectos especiales y decorados para cine y televisión. Este castillo, después de sucesivas rehabilitaciones, muestra en buen estado el patio de armas, las torres del homenaje y de entrada, así como las dependencias subterráneas abovedadas con sillería en arco apuntado.


Castillo de Trigueros del Valle.
Castillo de Trigueros del Valle. Foto: EnPueblo.

De norte a sur, de este a oeste, la provincia vallisoletana te invita a viajar al pasado a través de castillos cuyas torres se elevan al cielo de Castilla, que han sobrevivido a guerras y conflictos que han dejado cicatrices que todavía hoy se pueden ver en sus muros.