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  • Foto del escritorJosé Daniel Navarro

La Ribera burgalesa. Los grandes templos del vino

La Ribera es una comarca bien definida situada en el cuadrante meridional de la provincia de Burgos. Vertebrada por el río Duero, que por estas tierras ya va formando un fértil valle, se encuentra a medio camino entre las sierras que separan ambas Castillas, al sur, y las cordilleras cantábricas, al norte, cuya antesala es la industriosa y pujante ciudad de Burgos.



Iglesia de la Asunción, en Gumiel de Izán.


Hoy día es una comarca dinámica, favorecida al verse atravesada por vías de comunicación de primer orden. No obstante, su principal época de bonanza tuvo lugar entre los siglos XV y XVII. Por aquellas fechas, el cultivo de la vid para la producción de vino, y el comercio de la lana de la oveja merina, apuntalaron un notable desarrollo económico y social, que en el plano artístico se traduciría, entre otras cosas, en la construcción de notables iglesias. Son templos como los de Aranda de Duero, Roa, Gumiel de Izán, Vadocondes, Peñaranda o Gumiel de Mercado, en algunos de los cuales nos detendremos en el artículo de hoy.




1ª Parada: Aranda de Duero y la iglesia del tapiz de piedra


Aranda sigue siendo una de las poblaciones más destacadas de la provincia de Burgos. Su población sobrepasa actualmente los treinta mil habitantes. En su casco histórico, antaño amurallado, todavía podemos rastrear las huellas de su pasado esplendor. Casas nobles, plazas porticadas, y dos iglesias espectaculares que nos dejarán sin aliento. San Juan es la más antigua de ellas, y Santa María la Real, la que concentra la mayor parte de las miradas.



Iglesia de Santa María la Real


La principal parroquia de Aranda es un templo de tres naves y crucero levantado en el último tercio del siglo XV, que aprovecha el antiguo campanario del edificio que le precedió. El ábside central, el crucero y la nave mayor poseen mayor altura que el resto del templo, con bóvedas de crucería octopartitas apoyadas sobre pilares fasciculados (con núcleo central -romboidal en este caso- al que se adosan columnas que se prolongan en los nervios de la bóveda). El coro se localiza a los pies, y se data hacia 1520.



Iglesia de Santa María la Real, donde destaca su espectacular portada de estilo gótico hispano - flamenco.



Se trata de una iglesia amplia, luminosa. El acceso principal se sitúa en el costado sur, sobre una escalinata que salva el desnivel con la plaza y al mismo tiempo favorece su protagonismo en la escena urbana. Esta portada es el elemento más destacado del templo, y ha sido comparada en no pocas ocasiones como un gigantesco tapiz pétreo desplegado sobre el imponente paramento liso de sillería. Se atribuye a los maestros burgaleses Simón y Francisco de Colonia. En su heráldica figuran los escudos de los tres poderes que financiaron su construcción: el real; el episcopal, a través de Alonso Enríquez, obispo de Osma; y el municipal.





Estos emblemas figuran en la parte superior de las dos en las que podemos dividir verticalmente la fachada. Encontramos entre ellos el yugo y las flechas de los Reyes Católicos y los timbres de su hija, la futura reina Juana I y de Felipe el Hermoso. Aparecen, simétricamente, dos escudos de la villa de Aranda, lo que certifica la importancia que tuvo esta obra para el concejo arandino como elemento de prestigio, propaganda y legitimación. Por otra parte, en el sector inferior se despliega el programa religioso, donde, además de la calidad de las escenas situadas sobre el arco de ingreso, resaltan los episodios del Nacimiento de Cristo y la Epifanía, representados en el tímpano.



Santa María la Real. Portada principal.




"Aparecen, simétricamente, dos escudos de la villa de Aranda, lo que certifica la importancia que tuvo esta obra para el concejo arandino como elemento de prestigio, propaganda y legitimación"

De su interior, es destacable el púlpito, obra de hacia 1545 de Juan de Cambray y Miguel de Espinosa, y el retablo central, de madera policromada y sobredorada, correcta obra clasicista de Pedro Cicarte y Gabriel Pinedo, de principios del XVII.



Iglesia de San Juan


A poca distancia del templo mayor de Santa María encontramos la iglesia de San Juan, de finales del XIV. Se trata de un edificio de tres naves, cubiertas por bóvedas góticas de crucería cuyos nervios parecen prolongar las columnillas adosadas a los pilares. La cabecera se cierra al este, con tres capillas, recta la central y ochavadas las laterales. Al oeste se sitúa la torre, con remate almenado y ventanales apuntados. Todo el edificio está levantado en buena sillería.



Volumen exterior del templo de San Juan.


En el exterior, sobrio y austero, destaca especialmente el acceso, situado en el costado meridional. Se trata de una portada abocinada, estructurada en nueve arquivoltas apuntadas. En el tímpano acoge la imagen pétrea del santo titular.


"El interior del templo, en planta de salón con sus bóvedas a la misma altura en todas las naves, guarda numerosas obras, organizadas hoy en el Museo de Arte Sacro local"


El interior del templo, en planta de salón con sus bóvedas a la misma altura en todas las naves, guarda numerosas obras, organizadas hoy en el Museo de Arte Sacro local. Del amueblamiento original, destaca el retablo mayor, del XVIII, que incorpora relieves de época anterior. En la capilla de Las Calderonas, adosada del lado del Evangelio (costado norte), encontramos un retablo plateresco con catorce pinturas sobre tabla.




2ª Parada: Sinovas, cielo mudéjar


El exterior de la iglesia de San Nicolás, en Sinovas, presenta un volumen rotundo organizado en tres elementos principales: una torre prismática adosada a los pies; una nave central, con pórtico que la precede, orientado al sur, y una cabecera, elevada, a oriente. Esta aparente sencillez no permite hacernos una idea del delicado tesoro que encontraremos al traspasar el umbral de la puerta y elevar la vista hacia las alturas: una espléndida techumbre de par y nudillo con motivos decorativos pintados en vivos tonos.





La armadura, sostenida por dobles tirantes, tras diversos avatares, sólo conserva hoy un tercio de su primitiva fábrica: dos tramos completos. Ello no es impedimento para apreciar en todo su valor esta obra de arte, probablemente aparejada a principios del siglo XV. Las escenas, pintadas al temple, se reparten por todos los elementos que componen la techumbre, desde el almizate plano que la remata hasta los aliceres sobre los que apoya. Narran escenas bíblicas, luchas, cacerías; representan imágenes de religiosos, santos, mártires, damas, personajes nobles, peregrinos, así como animales fantásticos y seres monstruosos. Predominan los tonos ocres, rojos y azules.






"Las escenas, pintadas al temple, se reparten por todos los elementos que componen la techumbre"

Iglesia de San Nicolás. Púlpito.

Se conserva, asimismo, parte del coro, también en madera con decoraciones pintadas. La capilla mayor se rehízo a mediados del siglo XVI, y contiene un retablo mayor renacentista. De especial interés es también el púlpito, con yeserías caladas, y la portada, al exterior, románica del siglo XIII y dominada por una arquivolta con grandes dientes de sierra.




3ª Parada: Gumiel de Izán. Corazón gótico y envoltura barroca


Con permiso de los templos arandinos, una vez que llegamos a la plaza principal de Gumiel de Izán y nos encontramos frente a frente con su iglesia de la Asunción, podemos afirmar que estamos ante el edificio religioso más imponente de La Ribera.



Portada de la iglesia de la Asunción, en Gumiel de Izán, labrada en 1627.


El templo se organiza en tres naves de cinco tramos, de mayor altura la central, y cabecera de testero plano, algo más profunda. A los pies se sitúa la torre, que se cree pudo pertenecer a un edificio anterior, del siglo XIII, y del que se aprovecharían también parte de los muros. Las naves se comunican entre sí por arcos apuntados, y se cubren con bóvedas de crucería, de traza más complicada cuanto más avanzamos hacia los pies del templo.





"Las naves se comunican entre sí por arcos apuntados, y se cubren con bóvedas de crucería, de traza más complicada cuanto más avanzamos hacia los pies del templo"

En la iglesia de Gumiel de Izán destacan dos retablos, de madera y piedra, gótico y barroco respectivamente. El primero se localiza en la cabecera, datado entre 1495 y 1520; la autoría del dorado y policromado del mismo se atribuye a León Picardo. Se organiza en cuatro cuerpos y cinco calles verticales, albergando veinte escenas en relieve con escenas de las vidas de Cristo y de la Virgen bajo doseles calados.


Iglesia de la Asunción. Retablo mayor tardogótico.


El segundo "retablo" se abre al exterior. Se trata de la espectacular portada barroca labrada en 1627 por los canteros Bartolomé de Herrera y Pedro Díaz Palacios. Es una obra que rescata los órdenes clásicos y los organiza en tres cuerpos y tres calles, adelantadas las dos laterales. En la central aparece el Misterio de la Asunción de la Virgen, y, sobre esta escena, la de la Coronación. Las hornacinas de los laterales, entre columnas, están actualmente vacías, aunque en el cuerpo bajo podemos descubrir relieves alusivos a los Evangelistas.




4ª Parada: Roa. El resurgir de entre las cenizas


Roa fue acumulando a través de los siglos un destacado patrimonio monumental. Por desgracia, y a pesar de ser hoy una localidad próspera y dinámica, sufrió en el siglo XIX grandes saqueos e incendios de los que poco se pudo salvar. La Ex Colegiata de Santa María es el edificio más valioso de todos los que nos han llegado de aquel pasado esplendor.



Roa de Duero. Exterior de la antigua colegiata de Santa María.



Y, desde luego, no es un templo menor. Corresponde a la tipología, más habitual en la comarca vecina del Arlanza, de las iglesias en planta de salón. En este tipo de edificios, las naves (tres, en este caso), elevan sus bóvedas hasta la misma altura, y la iluminación natural se obtiene a través de ventanales practicados en los muros laterales. El templo de Roa apoya sus bóvedas, de combados y terceletes, en pilares acanalados de sección circular, y su autoría parece deberse al tracista Pedro de Rasines, de mediados del siglo XVI. Incorpora elementos de algún edificio anterior: una portada y parte del alzado de la torre.



Antigua colegiata de Santa María. Sistema de bóvedas de crucería.


"El templo de Roa apoya sus bóvedas, de combados y terceletes, en pilares acanalados de sección circular, y su autoría parece deberse al tracista Pedro de Rasines, de mediados del siglo XVI"

Además de la impresión que generan en el visitante la armonía de las bóvedas estrelladas, el interior del templo guarda algunas obras artísticas, en su mayoría rescatadas de otros lugares, como el retablo mayor, varios sitiales de una sillería coral gótica, la pila bautismal del siglo XIV, varios sepulcros y un altorrelieve de la Adoración de los Reyes Magos relacionado con Diego de Siloé.





Finalizamos en la histórica Roa, lugar de visitas reales, intrigas políticas y muertes célebres (como la del Cardenal Cisneros), nuestra ruta por La Ribera. Te dejamos el itinerario para que puedas seguirlo, visitar estas iglesias y contarnos qué te han parecido.







Rutas del programa


Te recordamos que la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León, ha puesto en marcha el Programa de Apertura de monumentos 2023, estructurado en diecisiete programas temáticos que te estamos desgranando mediante rutas a lo largo de estas semanas estivales.


El horario de los monumentos, entre los que se incluyen las iglesias aquí descritas, es de 11:00 a 13:30 y de 17:00 a 20:00 horas, salvo lunes, hasta el próximo 10 de septiembre.


249114-Apertura de monumentos en Castilla y León - Verano 2023
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