• Daniel González

Fuensaldaña, “Villa” sin ambages

Situado a apenas 7 kilómetros de Valladolid, Fuensaldaña ha conseguido duplicar su población durante la última década aprovechando en parte la cercanía a la capital, pero igualmente atrayendo a nuevos inquilinos y visitantes al conservar ese aroma a villa castellana, impuesto por su majestuoso castillo.


Castillo de Fuensaldaña
Castillo de Fuensaldaña

El castillo de Los Vivero, la nueva era de “Fuent Saldania”


Su más representativa arquitectura, el castillo de Los Vivero, durante casi un cuarto de siglo adquirió la sede política de la región de Castilla y León, tanto el hemiciclo como las oficinas de los grupos parlamentarios, así como la biblioteca, las salas de comisiones y los distintos servicios administrativos que conlleva dicho emblema. Consigue de este modo formar parte de la historia reciente de la región de Castilla y León, un privilegio único.


Actualmente patrimonio de la Diputación de Valladolid, el castillo cuenta con una amplia historia que comienza en el siglo XV cuando se colocó la última piedra que concederá una nueva era para un pueblo que tiene sus orígenes en un asentamiento vacceo. Fue construido por la familia Vivero como residencia señorial, familia que propició el matrimonio secreto en su palacio de Valladolid de los archifamosos  Reyes Católicos. El castillo fue concebido como residencia y no como fortaleza militar, es por ello que fue tomado por los comuneros con facilidad en el siglo XVI durante la guerra de las Comunidades.


En 1983 el castillo fue restaurado por la Diputación Provincial de Valladolid para convertirlo en parador turístico, uso que no llegó a tener, al ser cedido finalmente para la sede de las Cortes de Castilla y León.



Arquitectura religiosa de Fuensaldaña


Entre su patrimonio destaca la iglesia parroquial de San Cipriano, gótica-mudéjar  del siglo XIII-XVI, cuya torre emerge esbelta por encima del pueblo, y que junto con la torre del Homenaje del castillo de Los Vivero conforman la belleza visual de Fuensaldaña.

Iglesia Parroquial de San Cipriano de Fuensaldaña
Iglesia Parroquial de San Cipriano

No tan visible como los anteriores edificios se encuentra el Convento de Nª Señora del Remedio de las Monjas Trinitarias, fundado por la condesa de Fuensaldaña, doña María, al quedar viuda. El patrocinio de la familia contribuyó en dotar al convento de obras de arte que se perdieron desgraciadamente en el expoliado durante la Guerra de la Independencia y la Desamortización de Mendizabal. De entre las obras de arte que guardaba destacan tres grandes lienzos de Thomas Willeboirts Bosschaert, actualmente conservados en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid


Convento de Nª Señora del Remedio de las Monjas Trinitarias
Convento de Nª Señora del Remedio de las Monjas Trinitarias

Tradición y gastronomía


“Fuensaldaña tiene su tradición entregada en sus vinos” cuna del vino rosado. Inmerso en la denominación de origen Cigales, dota a esta localidad de las estribaciones de los Montes Torozos de un gran número de bodegas para disfrutar de un buen vino clarete acompañado por carnes, quesos, embutidos y otros manjares de la tierra.


De su calendario festivo, este 12 de septiembre comienzan las fiestas grandes de Fuensaldaña para venerar a San Cipriano, con pasacalles de peñas, hogueras, verbenas y festines, entre otras muchas actividades.



Es la suma de arquitecturas de un magno castillo y una alta iglesia, pasados políticos recientes y un severo cuidado por la imagen de sus calles y plazas, lo que compone una bonita villa, que sin destacar en su abundancia, ofrece algo más.


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